Ricardo E. Alegría: Legado de la Conciencia Cultural

 

Es ciertamente raro el hombre que pueda cambiar significativamente los panoramas mentales y físicos de una sociedad al punto de que su influencia marca claramente un "antes" y "después". Es incluso más inusual el hombre que haya tenido tal efecto a través de un bien orquestado esfuerzo institucional que ha estimulado acciónes espositivas de muchos artistas, así como de intelectuales, arqueólogos, arquitectos, diseñadores, artesanos y hasta hombres de negocios que han contribuido con esta visión con su apoyo entusiasta.

Tal hombre es Ricardo E. Alegría.

Tomaría un libro (e incluso eso no sería suficiente) para enumerar sus numerosos logros. Alegría fundó y dirigió importantes instituciones, estableció programas culturales (muchos de ellos realizaciones de proyectos pioneros y visionarios) y ha hecho contribuciones directas a las artes y a la historiografía a través de libretos, cine, ballets, libros, colecciones de arte, excavaciones arqueológicas e investigaciones científicas. Sobre todo, él ha expandido en forma eficiente la percepción de lo que se entiende por el término"Puertorriqueño".

En un momento en que la "elevada" cultura de la Isla estaba exclusivamente concentrada en una visión hispanocentrista del mundo, Alegría comenzó a explorar la no menos fuerte y diversa tradición cultural africana de la Isla. Su trabajo pionero en el estudio de las costumbres relacionadas con la celebración en la Aldea Loíza del santo patrón del pueblo, Santiago Apóstol, y de la manera en que tales costumbres se han mezclado con otras derivadas de la tradición hispana, resultó en el documental "Las fiestas de Santiago Apóstol en Loíza" (1949), que marcó el inicio del interés académico en el tema de la riqueza cultural y la diversidad asociada con la presencia de lo negro en la Isla. A lo largo de su carrera profesional Alegría ha patrocinado numerosos proyectos de investigación, en diferentes aspectos de las tradiciones, música y folclore afro-caribeños, y ha organizado exhibiciones sobre el tema, la más reciente una galería dedicada a "Herencia Africana" en el Museo de las Américas.

El primer antropólogo profesional de la Isla, Ricardo Alegría ha realizado una importante contribución arqueológica al conocimiento de la prehistoria puertorriqueña. En numerosas excavaciones, que han producido hermosas reliquias de la era pre-Colombina, él expandió la esfera de lo que hoy se conoce sobre las sucesivas obras de la cultura de los primitivos pueblos de Puerto Rico. En la Cueva María de la Cruz, en Loíza, Alegría encontró evidencia de los indios "arcaicos", los primerosen poblar Puerto Rico. En un lugar cercano también encontró evidencia de la cultura Igneri (o Salaloid), que él llamó la fase "Hacienda Grande"del lugar donde realizó sus descubrimientos de objetos de cerámica hermosamente decorados, y collares hechos de piedras semipreciosas. En Caguana, un parque ceremonial indio descubierto por arqueólogos estadounidenses a principios del siglo XX, Alegría desenterró varias plazas que habían pasado inadvertidas. A través del Instituto de Cultura Puertorriqueña, él reclamó el derecho del lugar como parte delpatrimonio cultural puertorriqueño, preservándolo y estableciendo un museo.

Alegría fue uno de los primeros intelectuales en reconocer la importancia de las comunidades puertorriqueñas en Estados Unidos y de sus lazos culturales con la Isla. Ya en 1958 él estaba consciente de la necesidad de mantener esos lazos a través de la educación y creando proyectos artísticos en común. A fines de la década de los años 60, cuando se crearon los primeros programas bilingües y cuando se establecieron losprimeros programas de Estudios Puertorriqueños, Alegría no solamente fue consejero para la creación del Departamento de Estudios Puertorriqueñosen Lehman College (recomendó a la educadora y conocida intelectual Dra.María Teresa Babín para el puesto de Directora), sino que también reconocióla necesidad de preparar profesores para esos programas, llevándolos a la Isla.

Para estos fines, Alegría estableció un Programa de Estudios Puertorriqueños en el Instituto de Cultura Puertorriqueña, que llegó a convertirse en un desarrollado programa académico independiente y capacitado para otorgar diplomas. El programa también funcionó como una alternativa para estudiantes de la Isla que no habían recibido en universidades locales conocimientos adecuados para su propia trayectoria profesional. Más tarde el programa se convertiría en elCentro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, una instituciónúnica por su énfasis en estudios puertorriqueños y regionales.Si Ricardo Alegría ha influido profundamente en los panoramas culturalesde Puerto Rico, no es menos cierto que ha transformado el panorama urbano de la Isla. Cuando en 1955 se convirtió en el primer Director Ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña, fundado por iniciativa del entonces gobernador Luis Muñoz Marín como una forma de contrarrestar los acelerados cambios sociales y económicos de PuertoRico con una dosis de "serenidad" que resultaría de una renovada apreciación de los valores culturales tradicionales, no había mucho énfasis ni en la Isla ni en Estados Unidos en la preservación históricay renovación de ciudades (en América Latina, solamente México tenía una política continua de preservación y renovación).

Alegría, animado por el ejemplo de su padre quien como miembro de la Legislatura de Puerto Rico había luchado en la década de 1930 por la preservación de monumentos como el Teatro Tapia y la Capilla de Cristo en el Viejo San Juan, intentó usar los recursos institucionales de los que ahora disponía para restaurar, la vieja ciudad de San Juan a la gracia y elegancia que él recordaba de su niñez. Ayudado por Teodoro Moscoso,jefe de la Agencia de Desarrollo Industrial de Puerto Rico, quien aportó el dinero para los primeros cuatro edificios históricos que fueron restaurados, como modelos, y con la contribución de la Comisión de Monumentos Históricos, que él había creado en el Instituto, Alegría estableció un ambicioso plan que incluía la restauración de residencias privadas, la conservación del carácter arquitectónico de San Juan, y la preservación de los monumentos históricos. Se establecieron pautas y Alegría logró que se aprobara una ley para que los que estaban dispuestos a restaurar sus viviendas coloniales recibieran exención de impuestos. Lugares y edificios públicos también fueron restaurados. Los monumentos históricos fueron adquiridos y habilitados.

Resultaron fructíferos sus esfuerzos para que el Ejército estadounidense devolviera al gobierno de Puerto Rico varios lugares significativos, entre ellos El Morro, la fortaleza San Cristóbal y la Casa Blanca, residencia de los primeros gobernadores puertorriqueños. Quien quiera que viva en Puerto Rico– y cualquiera que visite el Viejo San Juan—puede gozar de la belleza y dignidad de una encantadora ciudad colonial preservada con respeto por su pasado. Al mismo tiempo, los esfuerzos de Alegría no terminaron en San Juan.; él inició una campaña para conservar y renovar muchos edificios importantes a lo largo de toda la Isla.

Los proyectos culturales de Alegría fueron numerosos. Puso en acción unextendido plan para promover las artes a través de exhibiciones y talleres de pintura, artes gráficas y escultura (la notable producción de carteles artísticos se debe principalmente a las iniciativas del Instituto) y más tarde, a través del establecimiento de la Escuela de Artes Plásticas. También estableció festivales de teatro, pequeños museos temáticos, promovió compañías de ballet y creó una compañía rodante de danza folclórica. Bajo su dirección, el Instituto apoyó proyectos editoriales y de investigación, organizó conciertos y talleres donde se enseñaba el uso de instrumentos musicales tradicionales, y fue muy activo en la conmemoración de eventos y personajes históricos. Se establecieron una Biblioteca Nacional y un Archivo Nacional en un hermoso edificio restaurado en las afueras de San Juan. Un novedoso programa de artes populares y folclor fue especialmente importante en promover un interés en las artes tradicionales, algo que había casi desaparecido.Consciente de la escasez de oportunidades fuera de San Juan, Alegría estableció una serie de Centros Culturales afiliados al Instituto para que sus iniciativas llegaran a toda la Isla.Sus esfuerzos como mediador entre artistas y altos poderes políticos y económicos resultaron sin precedentes dentro de la jurisdicción del gobierno estadounidense. No hubo legislación sobre lasartes a nivel federal sino hasta 1965, cuando fue aprobada la ley que creó la Fundación Nacional para las Artes y Humanidades. Es muy posible que hubiera una conexión entre los esfuerzos de Alegría y el entoncespresidente John F. Kennedy en esta ley (aprobada después de su muerte).En 1961 Kennedy había visitado San Juan y le pidió a Alegría que le explicara cómo funcionaba el Instituto de Cultura Puertorriqueña. El gobernador de Nueva York, Nelson Rockefeller, también había visitadoPuerto Rico a fines de la década de 1950 para asistir a una Conferencia Nacional de Gobernadores, cuyo banquete inaugural se llevó a cabo en lasede del Instituto. En 1960, mientras era gobernador, se estableció en Nueva York la primera Junta Estatal de las Artes. A partir de 1973 Alegría fue el Jefe de la Oficina de Asuntos Culturales; en 1976 estableció el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, y en 1992 el Museo de las Américas, una institución única en Puerto Rico, dedicada a las artes populares y folklore de las Américas.Pocos hombres de cualquiera nación que procedan˜han tenido la oportunidad de ejercer una influencia cultural tan poderosa y decisiva en Puerto Rico como Ricardo Alegría. El ha ampliado considerablemente la auto conciencia cultural de esta nación. Su posición social, su educación (obtuvo una maestría en Antropología en la Universidad de Chicago y su doctorado en Harvard), su conocimiento y su visión, sus intereses y esfuerzos fueron puestos al servicio de Puerto Rico. El nos ha dejado un insigne legado.

Carmen Dolores Hernández
Autora del libro Ricardo Alegría Una Vida

 

Bone Carving
4. Bone with carving, 1200 - 1500 A.D.
Taíno Culture, Puerto Rico

Zemi
22. Zemí, ca. 1200 - 1450 AD
Taíno Culture, Puerto Rico

Stone Dagger

17. Stone Dagger, 1000-1500 A.D.
Taíno Culture, Puerto Rico




14. Stone Collar, ca. 1200 - 1450 AD
Taíno Culture, Puerto Rico